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TÁCTICAS
El ciclismo es apasionante, pero no nos engañemos es un deporte muy duro. Unos pocos consejos nunca vienen mal.


TÁCTICAS. Bicicleta carretera

ETAPAS DE MONTAÑA

Las etapas con recorrido en montaña, necesitan por parte del corredor una gran exigencia física, este duro esfuerzo hace que sean etapas que no estén al alcance de todos. Por este motivo, en ocasiones se disputan de forma alocada desde su inicio. Así nos encontramos con escapadas que hay que tener muy en cuenta, porque corredores relativamente mal clasificados (pero fuertes) pueden sacar un buen partido de ellas. Además, el control entre los mejores lo posibilita, porque normalmente estos esperan los últimos kilómetros o el último puerto del día, para realizar sus ataques, donde el cansancio y la recuperación comienza a tener un mayor peso específico a la hora de doblegar a sus rivales.

Debes tener en cuenta en estas etapas de montaña donde está situada la meta: en la cima, o bien, los kilómetros que restan a la llegada después del último puerto.

Finales en alto tenemos en España, por ejemplo la subida a la estación de esqui de Sierra Nevada. Donde hemos vivido victorias de un corredor escapado desde muy lejos de Meta, el caso más relevante fue en 1995, cuando Laurent Jalabert alcanza a 200 metros de meta al último de los supervivientes de la fuga del día, al aleman Dietz y en un gesto de deportividad el francés cedió el triunfo ante el asombro del alemán.

La primera parte de estas etapas, normalmente se producen algunas escaramuzas hasta que cuaja alguna de ellas. En esos momentos de auténtica lucha hay un fuerte control de los equipos con intereses en la General, evitándo que en alguna de esos 'cortes' se cuele algún corredor peligroso y si fuera así abortarla inmediatamente.

Siempre llega esa escapada donde no hay hombres peligrosos (porque llevan mucho tiempo perdido en la General) y se les va concediendo minutos de ventaja. Así contado para relativamente fácil, pero ..., para culminar con éxito esta aventura el corredor tiene que tener por un lado, muchos minutos de ventaja sobre los favoritos antes del inicio del último puerto y por otro, tener un buen momento de forma para consolidar esa diferencia, porque como suele ser normal, el cansancio de un esfuerzo individual durante muchos kilómetros hacen mucha mella al escapado (o escapados) y un pelotón, cuando se lo propone rueda mucho más rápido, neutralizando la fuga antes de la última ascensión, esfumándose totalmente las opciones de victoria por parte de esos aventureros.

Los intereses de los equipos más fuertes, suelen permitir en algún momento fugas de corredores, pero la mayoría de ellas no se las conceden el suficiente tiempo de ventaja como para que estos logren la victoria. Además muchas veces estas escapadas que surgen al principio de la etapa son tanteos que se producen entre los equipos más fuertes para comprobar como responden sus rívales.

La ascensión final será la hora de la verdad para los elegidos y dependerás plenamente de tus fuerzas y tu capacidad de sufrimiento. Nunca se gana sin sufrimiento, porque el nivel entre los corredores siempre está muy igualado. Aunque no te encuentres muy fino, soy del convencimiento que hay que probar siempre, si quieres ganar, has de arriesgar. Cuantas veces cruzas la línea de meta contento de estar con los primeros y te enteras que todo el mundo iba al límite, posiblemente peor que tú, que tal vez con atacar un poco, se habría roto el grupo y podrías haber conseguido algo más positivo. Hay que partir de la base, que si eres un corredor de un cierto nivel y llega el momento físicamente que no puedes más, has de tener la conciencia que los demás no irán mucho mejor que tú, y es en este momento cuando la rabia, el saber sufrir, la valentía sobre la bicicleta, la ambición y la clase, marca la diferencia entre el campeón y un buen corredor, o conseguir la victoria o quedarte con las ganas.

Muchas veces en el transcurso de las etapas nunca sabes donde atacar para conseguir marcharte. Unas lo haces en el sitio más difícil de un puerto y ves muchas veces como te responden inmediatamente, y acto seguido lo hace otro corredor de manera más débil y éste consigue marcharse. La rabia y la sensación de impotencia ante lo sucedido es perfectamente comprensible. Esto te hará comprender muchas veces, que debes escoger bien el momento de la ofensiva, en particular cuando las fuerzas, en muchos momentos, es casi pareja a la de tus adversarios.

Lagos 1992, Montoya pierde contacto con Delgadol
Vuelta a España 1985, momento en que Montoya pierde contacto con Delgado, en la ascensión a Los Lagos de Enol
Mi primera victoria en la Vuelta a España no podía ser en otra que no fuese de montaña. En mi caso fue la ascensión a los Lagos de Enol de 1985. Se había subido en la primera ocasión en la Vuelta en 1983 y era ya (en su tercera ocasión) una clásica que iba forjando el mito de esta ascensión, debido a sus duras rampas en sus 12 kilómetros.

Tenía una deuda pendiente con este puerto contraída el año anterior, pues había perdido el liderato en esta etapa y para un escalador que se precie no podía perderlo cuando estaba en este terreno. Este año recuerdo a un Robert Millar muy ambicioso en las rampas más duras del puerto (la Huesera). Después de pasar por esta zona, me di cuenta que las piernas me respondían sin problemas para lanzar el ataque definitivo. No esta mal recordar que en estos años, el ciclismo colombiano se dió a conocer en Europa por su rendimiento en la montaña, provocando auténticos destrozos del pelotón en las subidas. Como decía, deje el peso de la carrera al escoces y a falta de 2 kilómetros de la Meta es cuando decidí ponerme al ataque, después de un ataque de un corredor colombiano, al cual respondió Millar, yo les seguí de cerca y cuando pararón un poquito, baje un piñón (el 22, para la ascensión de los Lagos llevábamos por aquel entonces un desarrollo de plato de 41 por un piñon de 24) y sin mirar hacia atrás me lance a todo lo que podía en pos de la victoria. Quería ganar la etapa y sabía que si lo conseguía, también sería mío el Maillot Amarillo. A lo largo de la ascensión me entraron ganas de atacar, pero como en otros años, todo se podía ir al traste si me precipitaba, así decidí atacar cerca de Meta y buscar más el triunfo que marcar diferencias sobre los rivales.

Victoria en Lagos de Enol
Vuelta a España 1992, logro la victoria en Lagos de Enol, Asturias.
Mejor recuerdo que éste, fue mi segunda victoria en Covadonga en 1992. Estaba viviendo un año en la Vuelta que me marcaban muy de cerca los rivales y en los momentos claves me dejaban el peso de la carrera. CLASS tenía un equipo muy bueno (Rominger, Echave,...), con posibilidades de poner difícil la carrera a los 'amayas' (Montoya, Cubino, Parra), además corrían en casa (el CLASS) y se conocía del interes añadido de ganar la etapa. Por mi parte, no tenía hombres para hacer daño en la montaña y debía mantenerme a la expectativa.

En la siempre dura ascensión a los Lagos, fue el Class quien atacó, primero con Unzaga, después un ritmo asfixiante de Fabio Rodríguez, eliminó sin querer a sus 'jefes' (Echave y Rominger). Por mi parte, el ritmo me venía muy bien, notaba que las piernas respondían a mi gusto, a pesar de haber comenzado la subida con malas sensaciones. A falta de 5 kms para la Meta, imprimo un fuerte ritmo (ya que con ataques, como lo había intentado otras veces, veía muy difícil dejar a Montoya), me tomo un corto respiro y vuelvo a realizar otra aceleración, pero en este caso dando todo lo que tenía, sin mirar atrás y con la idea fija en la cabeza de despegar a Jesús, después de 500 metros a toque, por los gritos de los aficionados, me percato que ya lo he logrado. A partir de entonces "a morir" y recuperar el mayor número de segundos. Fue el año que mejor he subido a los Lagos de Enol.


Es justo reconocer que no siempre lo he subido tan bíen, en particular recuerdo la ascensión de 1993, donde me pegué toda la subida 'haciendo la goma'. Las piernas no me permitían realizar cambios de ritmo y cuando llegaban los ataques me quedaba inmediatamente. Yo a mi ritmo, sin desesperar, trataba de tenerlos a una distancia prudencial para cuando sobrellegase un pequeño parón, volver a estar con los mejores. Y así fue en repetidas ocasiones, atacaban, me quedaban; paraban un poco volvía a entrar. De la rabia que sentía al verme tan vulnerable decidí lanzar un ataque muy cerca de Meta, pero aunque pude sorprenderles, había poca fuerzas en mis piernas y no dió su fruto, aunque eso sí, logre llegar con los mejores sin perder tiempo sobre ellos, como pudo llegar a ocurrir, si me cebo en aguantar desde el inicio de la subida.

. Una curiosidad de este puerto es que nunca he tenido claro como iba a responder, hasta no estar metido en plena subida. En 1984 comenzé mal y terminé perdiendo el maillot amarillo. En 1985, el inicio se me hizo muy fácil y al final gané la etapa. En 1986, parecido al año anterior, pero mi preocupación en toda la subida era descolgar, tanto Kelly, como Fignon, y una vez logrado, lograr la mayor diferencia posible, pero al final me vi sorprendido por un Robert Millar, que necesitaba su pequeña venganza del año anterior, y tuve que conformarme con el 2º puesto. En 1987, estaba enfermo. En 1989, iba muy fácil y la Huesera se me atragantó de tal manera que estuve a punto de peder la carrera. En 1992, comenzé con malas sensaciones en las piernas, que me quedaba, que no me quedaba y fue llegar a la Huesera, cuando todo cambio para bien, como comenté anteriormente. Del 1993, haciendo la 'goma' todo el puerto. Y en 1994, me sabía batible por mis más directos rivales (Rominger, Zulle,..) y trataba de hacer una subida uniforme para no perder mucho tiempo en la línea de Meta.

Muchas etapas de montaña no culminan en la cima del último puerto, sino debes afrontar una serie de kilómetros de bajada, con algo de llano para terminar la etapa. La única circunstancia que cambia aquí, es que puedes tener una segunda oportunidad, si además de buen escalador eres habilidoso en las bajadas. O por el contrario, si te ves en inferioridad de condiciones en el rápido descenso, debes tomar precaución e ir a rueda de tu más directo rival para evitar en lo máximo ser sorprendido.

Estamos terminando la Vuelta a España 1984 (faltan tan solo 2 días). Con el recorrido clásico de la vuelta a los puertos de la sierra de Guadarrama y meta en Segovia, recuerdo la rabia que tenía nada más acabar la etapa. Había planeado pacientemente esta etapa de los puertos, ataqué en distintas ocasiones en las subidas a La Morcuera y Cotos (entonces estaba adoquinado y aumentaba considerablemente su dureza), pero Alberto Fernández no me dejaba mover. Aunque él iba 2º en la General, estaba convencido que superaría a Caritoux en la contra reloj del día siguiente (en Torrejón) y actuaba como si él y su equipo tuvieran el líder. No me podía dar por vencido y 'me la jugué' bajando Navacerrada, que estaba bastante peligroso por culpa de la lluvia y aquí sí lo conseguí. Pero la alianza del ZOR (Alberto Fernández), con el SKIL (Caritoux) y los 'convidado de piedra', en forma de Moser y Masciarilli, me privó de dar una emoción añadida a la carrera en su parte final, pues me cogieron a 10 kms de Meta, ¡una lástima!

Descenso del Joux Plane en los Alpes
Tour de Francia 1987. Descenso del Joux Plane en los Alpes, donde cedí 18 segundos sobre Roche..
Tal vez en este punto alguno se haya acordado de la Vuelta a España de 1985 en un etapa parecida. Ese año las circustancias eran parecidas, llegábamos a Segovia, Millar de líder, mis opciones eran difíciles (llevaba casi 6 minutos de retraso), pero como llegaba a casa quería luchar por la victoria, al menos, de etapa. Después de infructuosos ataques en La Morcuera y Cotos, porque Millar no me daba la más mínima posibilidad, me decido arriesgar en el descenso del puerto de Navacerrada (por la cara de Madrid), bajo unas adversas circunstancias meteorológicas (una intensa niebla, 'condimentado' con un fuerte granizo). El correr por un terreno que conocía perfectamente, me permitió arriesgar al máximo con esa niebla que no te permitía ver más allá de unos pocos metros más adelante y conseguir burlar el control del escoces. A partir de aquí, ya mucho de vosotros conocéis la historia. Cogí a Recio que se había fugado anteriormente y unido al error del director de Millar de no informar a su corredor de la diferencia de tiempo que íbamos conseguiendo, nos permitió llegar a la línea de Meta con más de 6 minutos de diferencia, repartiéndonos uno la victoria de etapa (Recio) y yo algo que no se me pasó por la cabeza hasta unos pocos kilómetros de llagar a Segovia, dar un golpe de mano al líder y enfundarme el maillot amarillo.

También hay anécdotas no tan buenas ¿Os acordáis del Tour de Francia de 1987? ¿El descenso del Joux Plane con Roche? El duelo que mantuvimos el irlandés y yo en la parte final del Tour fue muy duro. Ninguno trataba de perdonar lo más mínimo a su rival cuando el terreno lo permitía. Tenía poca ventaja y tenía que tratar de aumentarla, para disputar la última contra reloj con cierta tranquilidad ante un especialista como era Stephan. En la ascensión a la estación de esqui de la Plagne lo intenté yo, y él, al día siguiente, me la devolvió en el descenso peligrosísimo del Joux Plane. De este bajada tenía un mal recuerdo desde 1984 pues me rompí la clavícula. Posiblemente este circunstancia facilitó la labor del irlandés, pues siendo ya de por si muy habilidoso en los descensos, el mal recuerdo que tenía de este descenso hizo el resto. Fueron 18 segundos en la línea de Meta, que por aquel entonces eran vitales para ambos.

En las etapas de montaña hay que tener mucho cuidado cuando hay puertos de salida, porque son un lugar muy apropiado para sorprender a los corredores que les cuesta trabajo entrar a sudar. Sus piernas se resienten ante un esfuerzo violento, bien porque se han descuidado en no calentar un poco antes de la carrera, bien porque no se hayan recuperado del esfuerzo del día anterior. Son muchos los casos de buenos corredores que pasan grandes apuros. A veces merece la pena probar pues pueden resultar claves.

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El ¿cómo?, se rueda en la montaña dependerá siempre de tus fuerzas. De nuevo conocerte es básico, porque encontraremos tres tipos de escaladores (aunque no te consideres, pertenecerás a alguno de estos, lo único y lógicamente, es que no podrás estar con los primeros). Estos tres tipos de corredores son:
  • los que van a ritmo, pero con una cadencia de pedaleo alegre (Indurain o Armstrong);
  • otros van a ritmo, pero con un desarrollo grande y por lo tanto su cadencia es mas lenta, parece en algunos momentos que arrastran el desarrollo (caso de Rominger, Hinault), y;
  • los terceros, que serían los que van a tirones, momentos de aceleraciones, con otros de pequeñas pausas (por ejemplo, Virenque).
Más de uno dirá, y otros escaladores como Marco Pantani, Perico Delgado, Lucho Herrera o José Manuel Fuente entre otros, afortunadamente para nosotros, hemos sido corredores que nos adaptábamos a cualquiera de estos tipos y según nos enfrentábamos a un tipo de corredor u a otro hacíamos los ataques de una u otra manera. Principio página