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TÁCTICAS
 
El ciclismo es apasionante, pero no nos engañemos es un deporte muy duro. Unos pocos consejos nunca vienen mal.


TÁCTICAS. Bicicleta carretera


Etapas de frío y lluvia.

Ganar es estupendo y los más fuertes son quienes siempre lo tiene más fácil al contar con un recorrido donde pueden sacar el máximo provecho a sus cualidades, pero y ¿los demás? Si no puedes marcharte subiendo porque no bajando, no hay ninguna regla en el ciclismo que lo prohíba. Si bien los escaladores aprovechan los puertos para atacar, como los sprinters las llegadas masivas para imponerse, no debes conformarte porque tú no tengas una cualidad física superior a los demás donde demostrar tus ansias de victoria, debes buscarlas y aprovecharlas en el momento que lleguen. Y no solo están las subidas o bajadas, o el avituallamiento o las metas volantes, o el viento, también hay adversidades como la lluvia, el frío, el calor ...

El calor

Siempre debes protegerte de los rayos solares en los primeros días de sol y calor, y ante todo, en esas jornadas de verano con un sol aplastante, aplicándote cremas de alta protección solar, especialmente en los brazos y piernas. Otra recomendación lógica es prestar especial atención al líquido, beber poco a poco durante toda la prueba, evitando tragos prolongados y mucha atención a su temperatura. Si bien es verdad, que las bebidas frías dan una sensación muy gratificante frente a la sed, es un arma de doble filo, pues la mayoría de las enfermedades leves de los ciclistas en pleno Tour de Francia, comienzan con una faringitis por beber refrescos muy fríos y más tarde, se agravan con problemas respiratorios. Es mejor dejar pasar unos kilómetros antes de dar el primer trago.

Los líquidos pueden ser agua o preparados de bebidas isotónicas, para evitar en ocasiones una cierta acidez de estómago ante el abuso del mismo líquido es bueno alternarlos. Los preparados isotónicos no deben alcanzar nunca una concentración superior a la marcada por las indicaciones del producto, si acaso disminuirla aún más, para evitar molestias estomacales (no por mayor concentración el cuerpo asimilará más).

Otro aspecto a tener en cuenta es la ropa, aunque los que compiten dependen de las prendas que da el equipo, evitar los colores muy oscuros, porque estos captan en gran manera los rayos solares y el riesgo de insolación aumenta considerablemente. Si este es tu caso, trata de llevar una camiseta interior blanca lo más fina posible, que amainará algo la fuerza del sol.

La cabeza es otra parte de nuestro cuerpo que hay que proteger del sol, pero con la obligatoriedad del casco ya está conseguido. Pero si puedes, debes adquirir uno que tenga una buena ventilación para facilitar la transpiración de tu cabeza.

El frío
Giro de Italia 1988, etapa del Gabia.
Giro de Italia 1988, etapa del Gabia.

Con el frío las cosas cambian considerablemente, el ciclismo al ser un deporte de gran esfuerzo físico parece que no se debe pasar mucho frío, pero los que lo practicamos habitualmente sabemos que no es así. El motivo no es otro que la velocidad que desarrollamos hace de enfriamiento. Ese teórico día sin viento con una temperatura ambiente de 10 grados y desarrollando una velocidad de 40 km/h, la sensación térmica pasa a ser de -1ºC. Este efecto se debe a la relación que existe entre la temperatura ambiente y la velocidad del viento (o la nuestra al desplazarnos).

Nuestro cuerpo, mantiene 37°C con notable precisión y tiene la capacidad de adaptarse a los cambios de temperatura dentro de ciertos límites. Cuando baja la temperatura, se pone en marcha una serie de mecanismos para mantenerse caliente (Ej. Empiezan a castañetear los dientes). Al activar fuertemente tus músculos de esa manera, el cuerpo está generando el calor que necesitas. Aunque no puedas verla, a tu alrededor se forma permanentemente una fina capa de aire caliente, es decir, aire que tu piel ha calentado. Cuando hay viento, esta capa se ve desplazada, y sientes más frío. El cuerpo seguirá creando esta capa protectora que te aísla de la temperatura exterior, pero es obvio que cuanto más fuerte sea el viento, más esfuerzo tendrá que hacer el cuerpo para renovar la capa de aire que se pierde constantemente. O sea, cuando hay viento, tú sientes más frío que cuando está en calma, aunque la temperatura sea la misma.

Equivalencia de la temperatura en función del viento y/o velocidad
Si ha estas condicionantes de temperatura y velocidad unimos la lluvia, este agua caída del cielo que se agradece en ocasiones en verano, en otros momentos esa bendición se convierte en una desventura y si esta cae durante varias horas, en una maldición. De aquí, es importante estar preparados mentálmente para solventar momentos que nos hacen tener ganas de abandonar o incluso de dejar el ciclismo. La única manera de salvar estos malos pensamientos es tratar de mantener la moral y el calor corporal, sin llegar a asfixiarte por ir demasiado abrigados. Afortunadamente cada día hay más y mejor ropa para protegernos del frío y la lluvia, pero ante una etapa de 200 km. o 5 a 6 horas sobre la bicicleta, aún sigue sin ser suficiente.

Un problema añadido es la pérdida del dominio de la bicicleta provocada por tu incapacidad de frenar adecuadamente. No es que pierdas los reflejos, pero la capacidad de reacción inmediata muscular disminuye notablemente. Para comenzar a combatir esta circunstancia meteorológica debes tener las manos bien protegidas. Si el frío es seco, hay muchos guantes en el mercado que se ajustarán a vuestras necesidades; en cambio, si aparece la lluvia, mi consejo es utilizar guantes de neopreno, pues con la humedad, este producto mantiene el calor de la mano (curiosamente si esta el ambiente seco, suelen ser muy fríos); si no puede ser por cualquier circunstancia, lo ideal es cambiar con cierta frecuencia la posición de las manos en el manillar ( bien coger de la cruz, bien de la manetas, bien de abajo) o bien hacer pequeños ejercicios con la mano (abrir y cerrar las manos, por ejemplo), éste último te ayudará además a expulsar el agua de los guantes.

Los pies es otra zona que se queda muy fría y se suelen proteger con los mismo artículos que los guantes (también hay botines de neopreno).

Como decía, el mayor enemigo del ciclista cuando hace frío es cuando va acompañado con la lluvia y lo primero que se nos ocurre es utilizar el chubasquero. Esta prenda como cualquier otra del ciclista debe tener una doble función: protegernos de la lluvia, es decir, no dejar pasar el agua a nuestro cuerpo y por otra, expulsar el calor que generamos durante el ejercicio, para evitar la asfixia. El chubasquero ante un esfuerzo muy intenso (subir un puerto, por ejemplo) nos puede ahogar o, si lo llevamos durante mucho tiempo, nos puede provocar deshidratación, así que atención con su uso. Un lujo para algunos profesionales, principalmente los líderes del los equipos, es utilizar para superar etapas largas bajo la lluvia y el frío, consiste en cambiar de ropa cuando compruebas que está bastante mojada, lógicamente esto necesita de gran cantidad de ropa que la mayoría de veces no se dispone, pero no es malo saberlo.

He tratado al principio el tema de la lluvia, porque creo que hace al ciclista más vulnerable, al menos psicológicamente, que el frío en si mismo. Dependiendo del tipo de tejidos que estén hechos las prendas que lleves, está comprobado que lo mejor para combatir el frío es crear capas de prendas, es decir, mejor llevar dos maillots finos, que uno grueso. A algunos, esto os puede parecer ilógico, porque es mejor llevar uno grueso que esté preparado para ello, pero esto podría servir en las salidas de entrenamiento, no en las carreras, donde en un mismo día se debe afrontar distintos tipos de dificultades orográficas. El motivo es que el calor corporal se conserva mejor porque el aire caliente se acumula formando bolsas entre las capas facilitanto la labor aislante.

¿Qué capas serían estas?

La primera sería la que va a estar en contacto con nuestra piel, 'camiseta interior', lo ideal es que sea muy transpirable, que evacue rápidamente todo el calor y sudor que generamos, evitando esa sensación de 'sudor frío' que muchas veces se tiene después de un intenso esfuerzo y paras o el ritmo de pedaleo disminuye notablemente (que no sean de algodón 100%, pues dan este tipo de problemas).

La segunda, el maillot convencional, aquí dependerás de la marca del equipo y el fabricante que usen. Suele ser una prenda no muy gruesa que debería faciltar el mantener la temperatura de tu cuerpo, favoreciendo igualmente la transpiración. Si hace mucho frío y tu equipo no lleva la ropa apropiada, lo mejor es llevar otra camiseta interior (el maillot a ser la tercera capa).

Tercera que se usaría en días de intenso frío. Son prendas de manga larga, más gruesas o impermeables, que dificultan la entrada de aire y por lo tanto, también la perdida de calor, el problema ante un ejercicio prolongado es que pueden 'ahogarte' y deshidratarte. Lo ideal es llevarlo puesto hasta que tu cuerpo genere suficiente calor y te lo puedas quitar. Si está la lluvia de por medio, trata de dar al chubasquero una cierta ventilación, el mejor sitio suele ser los sobacos o que tengan una cierta permeabilidad al sudor.

En las carreras, el chubasquero suele ser la cuarta capa tanto con lluvia como sin ella, debito a que protege del viento. Más tarde, te lo puedes guardar en los bolsillos del maillot o se lo entregas al director, dependiendo de los pronósticos o del terreno a recorrer, por ejemplo si vas a bajar un puerto es mejor conservarlo para el descenso.

En el mercado puedes encontrar muchos tejidos para combatir el frío y la lluvia, como son: Windstopper, Gore-Tex, Thinsulate, Polartec,... y otros, que los crea el mismo fabricante con ciertas diferencias de permeabilidad o porosidad para cubrir necesidades menos extremas de frío o lluvia.

Consejos

No compres tallas muy grandes, mejor ajustadas porque no te protegerán más, en cambio, te parará mucho más el viento y perjudica tu coeficiente de penetración en el aire.

No lleves ropa demasiado guesa, mejor llevar dos que una. Cuando tengas calor, quitate una y guárdatela en los bolsillos del maillot por si lo necesitas más tarde.

Usa manguitos y perneras en los primeros kilómetros para protegerte mejor del frío los brazos y piernas, especialmente las rodillas. Si es la lluvia, date aceites en las piernas, para empermeabizarlas contra el agua y amortiguar la perdida de tono muscular.

Papel del periódico para bajar los puertos, sería bueno a veces que el director los tuviese en el coche para dárselos a sus corredores antes del puerto, no hay siempre gente en la cima dispuesta a entregarlos. Cumple una doble función: chupa el sudor del cuerpo y protege del viento en el descenso.

El director ante etapas que prevea mucho frío especialmente en las de montaña, sería bueno que mandase los segundos coches por delante y tenerlos en la cima de los puertos, para ir haciendo llegar a sus corredores ropa, alimento y bebidas calientes como té con miel (algunos, si el frío es muy intenso echan un poquito de coñac).




Giro de Italia 1988, etapa del Gabia.
Giro de Italia 1988, puerto del Gabia.
Me vienen a la cabeza muchas etapas de lluvia desde la misma salida y con muchos kilómetros por recorrer, unas veces el terreno era llano y otras con montaña. Son muchas horas bajo la lluvia y si la temperatura no es muy alta, el frío se va metiendo en tus huesos, necesitando varias horas después de la etapa para entrar en calor. Lo más importante en este tipo de días es mantener el calor corporal y la moral alta.

Por recordar una que fue muy importante para mí, tengo que hacer referencia a la Vuelta a España de 1985, a falta de dos etapas del final, la clasificación general se había puesto muy adversa para mí. La carrera para mí parecía sentenciada , estaba a 6' 13" de diferencia sobre Robert Millar y la suerte no parece estar de mi lado. Afrontaba esta etapa con la ilusión de llegar a casa, a Segovia. Me planteo como táctica atacar desde muy lejos, para obligar al equipo del líder a trabajar, y dejarle lo más solo posible, aspirando tal vez, a la victoria de etapa.

El día no era muy halagüeño para dar a los pedales, pues llovía de salida y la nieve la anunciaba en la montaña. Fue una salida muy rápida, siempre hay prisas en etapas de este tipo, hay grandes diferencias y se suelen "dejar" marchar a algún corredor, y todos quieren ser los afortunados. La carrera se va seleccionando en la ascensión del puerto de La Morcuera. Sin embargo, es Cotos el punto de mira de todos mis ataques, pero sino es el Líder quien me imposibilita marcharme, es algún otro favorito (Dietzen, principalmente). Se va Recio en el llano entre Cotos y Navacerrada, y yo no encontraba el momento para despistarlos. En el alto de Navacerrada las condiciones climatológicas son muy adversas, pues nos encontramos una densa niebla y granizo. Arranco poco antes de comenzar el descenso de Navacerrada, para sacar unos metros de ventaja que me ayudara a dejar a mis perseguidores. No se veía nada y debía mantener una velocidad prudencial para reaccionar adecuamente en cada curva que surgía de golpe entre la tupida niebla. El nivel de riesgo y el conocer el terreno me permitió partir en una aventura que se convirtió en convertirme en el vencedor de esa edición de la Vuelta a España. Al final esos 6' 13" de retraso que parecían insalvables, se convirtieron en 6' 49" en una etapa para mí histórica.

Si tengo que recordar una etapa como la que más frío he pasado en mi vida sin lugara dudas fue la etapa del Gabia en 1988 (fue la 14ª), que con acabar ese día era todo un éxito. Ese día lo más duro no fue el ascenso, a pesar de estar la mitad del puerto estaba sin asfaltar y con desniveles del 12 al 14%, la lluvia y la nieve formó un barrizal terrible, lo peor fue el descenso. En la cima del puerto, me dan un térmico (maillot preparado para el frío), consigo ponérmelo sin necesidad de parar. Cuando me dan unos guantes para la bajada, tengo los dedos de las manos entumecidos y soy incapaz de meter mis dedos, paro y con la ayuda del mecánico intentámos colocar los guantes, no hay manera, los dedos no tienen fuerzas para acloparselos. Aterido de frío tiro hacia adelante con tiriteras terribles que a veces te hacía difícil mantener el equilibrio sobre la bici. En pleno descenso, me veo a algunos ciclistas bajados de la bicicleta y corriendo carretera arriba para entrar en calor. Me crucé con ellos como si se tratase de una pesadilla, sin saber que pensar, si era un sueño o una durísima realidad. Como anécdota de ese día decir que el holandés Van der Velde, pasó primero por la cima, con un par de minutos de ventaja, sobre el segundo y grupo de favoritos. Perdió más de media hora en la bajada (20 kms.) sobre el primero de la etapa su compatriota Breukink. El vencedor final de es Giro fue el americano Andy Hampsten. Yo finalizé en 7ª posición con el recuerdo imborrable para ciclistas, periodistas y seguidores de esa jornada dantesca de frío y nieve. Estuve más de media hora de pie bajo la ducha de agua caliente para quitarme un poco la tiritona que tenía y sino estuve más fue porque llegó mi compañero de equipo, Omar Hernández.




El ¿cómo se rueda en estas condicones? Vulgarmente, como se pueda, pero mi consejo es no abusar demasiado de desarrollo, es decir, llevando una buena frecuencia de pedaleo, para no perder demasiado tono muscular en las piernas.

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